LA PESCA: LA SALVACIÓN DE SANTOÑA
La pesca permite a los santoñeses tener una vida digna gracias a todos los puestos de trabajo que este oficio genera en el municipio costero.
Juan Fernando Ramos se dedica a la pesca desde hace casi cuarenta años. Está casado y tiene dos hijas. Aunque nació en Santander, reside en Santoña desde que tenía dos años. Desde pequeño siempre quiso ser marinero, cómo su padre. Al principio le daba un poco de miedo, le asustaba pensar en los peligros de la mar. La idea de salir a navegar y no volver a tierra era un temor inmenso al qué no sabía si podría enfrentarse. “Siempre quise tener un buen trabajo del que poder sentirme orgulloso. Por eso, soy patrón de una embarcación en mi pueblo, ‘Maremi’ ”. Afirma orgulloso.
“La mar me ha dado muy buenos momentos. Mis compañeros de trabajo son mi segunda familia. Pero, una noche de oleaje y tormenta las aguas se llevaron a mi padre. Esa es la razón por la cual alguna vez me he planteado abandonar mi trabajo. Sé que soy un cobarde, pero me da miedo dejar a mis hijas huérfanas tan pequeñas”. Responde el santoñés cuándo se le pregunta qué es lo que más le gusta de su profesión. Asimismo, Ramos asegura que en Santoña la pesca es un oficio casi obligado, puesto que gran parte de los habitantes tienen un oficio muy relacionado con el suyo. “En Santoña la pesca es el motor que mueve la economía”. Explica de manera clara.
“En Santoña quién no trabaja es porque no quiere. Hay diversidad de empleos gracias a la pesca. Es frecuente encontrar a un santoñés trabajando en una fábrica de conservas, en una tienda vendiendo productos de pesca, en un negocio vendiendo pescado –tarros de bonito, de anchoas-, en el puerto arreglando las redes de los barcos”. Afirma Marcelino Valle, socio de Juan Fernando. A pesar de vivir en un municipio costero, hay un gran número de personas sin empleo. Andrés Peña, concejal de turismo, afirma que de los 11.050 habitantes, 687 son personas paradas registradas. Alegre por el cambio, añade. “No es una cifra tan mala si tenemos en cuenta que el año pasado había casi 200 parados más”.
Miguel Fernández Pérez, presidente de la Cofradía de Pescadores de Santoña, asegura que “la actividad de la pesca está unida a la historia y al significado del pueblo de Santoña de forma inseparable”. Este hombre asegura que desde el inicio de tiempos, este pueblo ha sido un lugar ideal para la navegación y la pesca. A la hora de tomar decisiones importantes o de llevar las cuentas, Adrián –su hijo menor- le ayuda. Ambos son creyentes -al igual que muchos marineros-. Confiesan que es necesario creer en algo antes de salir a navegar. Por eso, “La Virgen del Puerto” es la patrona de los marineros y a la que cada 8 de septiembre pasean en una embarcación diferente por toda la bahía de Santoña.
La Cofradía de Pescadores juega un papel importante porque se encarga de organizar el apoyo a los barcos y de las ventas de pescado en la lonja. Cuando se le pregunta al presidente de la Cofradía acerca de la importancia de la organización responde de manera clara. “Después de cien años, sigue siendo un eje imprescindible e imponiéndose como un ejemplo de auto-organización en el sector primario. Se aplican las reglas que adoptaron nuestros antepasados y se adaptan a las circunstancias de la pesca y de los mercados actuales”. Esta organización está formada por más de cien personas. Todas ellas tienen en común conseguir que la palabra “Santoña” se oiga en todos los rincones del mundo. Su objetivo lo cumplen, puesto que cuando un santoñés sale de su pueblo y menciona su lugar de procedencia siempre tiene la misma respuesta “Santoña sí, allí es donde las anchoas, ¿no?”.
Santoña se ha ganado su buena fama y la importancia que le otorgan a este municipio los medios de comunicación. “Es maravilloso llegar el viernes después de trabajar toda la semana, sentarme a comer con mi mujer y que la primera imagen que aparezca en el informativo de ‘TeleCantabria’ sea la del puerto de Santoña repleto de barcos con los marineros descargando la pesca o haciendo las ventas en la lonja”. Confiesa
PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN
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emocionado Juan Fernando. Su compañero Benjamín Valle recalca que lo que más le gusta es viajar y ver el nombre de su pueblo en las latas de conservas de los supermercados. “El mes pasado me fui un par de días a Londres. En un mercado donde se vendía comida española vi que había un espacio dedicado a Santoña. Miré a mi mujer y casi me echo a llorar. Ella me llamó exagerado, y yo le respondí que así se siente un marinero cuando ve que su trabajo llega tan lejos”.
Los marineros santoñeses reflexionan sobre su pueblo con un pensamiento diferente al de los políticos. Hace unos días, Jesús Guillart, candidato a la alcaldía de Santoña con ‘Santoñeses’ en unos de sus mítines dijo: “La pesca es una profesión fundamental en Santoña, pero estoy harto de que solo lo conozcan por las anchoas. Como si fuese eso lo único que sabemos hacer aquí. Mi madre es una de las mejores reposteras de España, y yo nunca he oído “Santoña sí, donde los pasteles deliciosos de Carmen Domínguez”. Guillart muestra su desconformidad porque según él, su municipio es conocido exclusivamente por las anchoas. “La gente de fuera debería valorar más lo limpias que están nuestras calles o lo bonitas que son nuestras playas. Es vergonzoso que lo primero que hagan muchos turistas sea comprar anchoas y no dar un paseo por la playa de Berria”. Afirma el político.